He estado algo desaparecido durante estas últimas semanas.

La realidad es que la vida, a veces, pisa el acelerador justo cuando uno necesita frenar un poco. Han sido meses intensos, de mucho ruido, muchos cambios y demasiadas cosas ocurriendo al mismo tiempo. Algunos proyectos se complicaron, otros se rompieron por el camino y, sinceramente, necesitaba desconectar un poco para volver a encontrar las ganas de crear.

Pero aquí estoy otra vez.

Y vuelvo probablemente en uno de los momentos más ilusionantes que he tenido como escritor.

Porque vienen muchas cosas.

Algunos ya habréis visto que hemos arrancado un nuevo proyecto junto a Diego Sáez y Diego «El Posadero»: Reinos Ocultos, un canal donde hablaremos de misterio, terror, folklore, criaturas, cine, videojuegos y todo aquello que nos obsesiona. Un espacio mucho más cercano, más libre y muy nosotros. Y sinceramente… tenía muchísimas ganas de volver a crear algo así.

Pero sobre todo, hoy quería hablaros de algo mucho más importante para mí.

Última charla.

Mi nueva novela.

Y posiblemente el proyecto más especial que he escrito hasta ahora.

No es solo una historia de terror. Es una puerta de entrada al Bostonverso. Una historia mucho más humana, más íntima y más emocional de lo que suele verse a simple vista. Hay oscuridad, sí. Hay horror. Pero también hay culpa, pérdida, miedo y personajes rotos intentando sobrevivir a cosas que les superan.

He puesto muchísimo de mí en esta novela.

Muchísimo más de lo que probablemente debería.

Y por primera vez en bastante tiempo, puedo decir que estoy realmente orgulloso del resultado.

Si os gusta el terror psicológico, los misterios extraños, las historias con personajes imperfectos y los universos oscuros llenos de secretos… creo de verdad que Última charla puede sorprenderos.

Gracias a todos los que seguís aquí incluso cuando desaparezco un tiempo.

Ahora sí.

Volvemos.