Os voy a confesar algo que no suelo contar: estuve a punto de guardar este libro en un cajón para siempre.
Sí, ese cajón. El de las ideas que dan un poco de miedo por lo pequeñas que parecen al lado de las grandes. Después de *Viaje al infierno* pensaba que lo siguiente tenía que ser más. Más páginas, más voces, más casa encantada con más gente dentro gritando. Y en vez de eso me salió esto: una historia corta, íntima, casi susurrada. Una joven, una biblioteca de libros olvidados, símbolos que no deberían significar nada y que significan demasiado, y una conversación que puede que sea, literalmente, la última.
Por un tiempo pensé que era «el libro pequeño». El que no encajaba. Y entonces entendí que precisamente por eso funcionaba: no todo el mundo quiere meterse en un hotel maldito a la primera de cambio. Algunos preferís entrar por la puerta de servicio. Pues bienvenidos, esta es la puerta de servicio del Bostonverso, y por aquí también se llega a todo lo demás.
Cuando salió, me temblaba el dedo sobre el botón de publicar más que con *Viaje al infierno*. Y entonces pasó una cosa que todavía no me creo del todo: se puso número uno. Yo, que sigo sin fiarme del todo de mis propias ideas, viendo mi nombre arriba del todo en una lista y pensando «vale, ¿y ahora qué hago, seguir escribiendo como si no hubiera pasado nada?». Pues sí. Eso hago.
¿De qué va, sin destriparos nada? De curiosidad. De esa curiosidad que normalmente lleva a descubrir algo bonito y aquí lleva a descubrir que quizá no queríais saberlo. De amor y de deber tirando cada uno para su lado. De una verdad que pesa más de lo que cualquier mentira podría pesar nunca. Si os gustan las historias que se cuelan por debajo de la puerta en vez de tirarla abajo a patadas, esta es la vuestra.
La tenéis en digital y en físico, aquí https://amzn.eu/d/01febVK. Y si todavía no os habéis apuntado para enteraros de las próximas paradas del Bostonverso, que las hay, y pronto os cuento más, este es un buen momento.
Gracias por leer hasta aquí. Gracias, sobre todo, por leer el libro.
Nada más.
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